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lunes, 17 de noviembre de 2014

8 PASOS PARA EL PERDON

8 Pasos para el perdón, toma un momento de tu día, busca dentro de ti aquella herida que aun sangra y déjala partir. Laura.
1. Haga una lista con aquellas personas a las que «no puede perdonar»
Escriba en una hoja de papel el nombre de aquellas personas sobre las que piensa: «Me sentiría mejor si pudiera perdonarle», «Me gustaría tanto poder hacer las paces con él/ella».
La relación con los padres es especialmente importante. Pregúntese si no le reprocha nada a su padre o su madre, y si realmente les está agradecido/a. Y si fuera el caso, escriba también sus nombres en la lista.
Si está casado/a, pregúnteselo también respecto a su pareja. Si está divorciado/o pregúntese si se ha reconciliado con su ex pareja.
Este paso sigue siendo válido incluso aunque aquella persona ya haya fallecido. Escriba también en la lista el nombre de todos aquellos a los que «no pueda perdonar», vivos o muertos.
Una vez elaborada la lista, escoja la persona con la que pondrá en práctica los «ocho pasos para conseguir perdonar».
2. Exprese sus sentimientos
Prepare varias hojas de papel y escriba sus sentimientos hacia aquella persona. Escriba los sentimientos que tenía en esos momentos, más que las situaciones concretas.
Si le aparecen sentimientos de ira, puede expresarlos con las palabrotas que se le ocurran: «imbécil», «desgraciado». No importa.
Si recuerda la tristeza y el dolor que sintió entonces, también puede escribirlo.
Escriba sus sentimientos tal como salgan. No va a leerlo nadie, así que no hace falta que haga cumplidos ni que se controle. Si le entran gañas de llorar, llore. Llore tanto como quiera, porque después se sentirá mejor.
Cuando crea que ya ha escrito todo lo que siente, pare y rompa el papel. Tírelo a la papelera.
3. Busque los motivos de aquellos actos
1. Escriba qué hizo aquella persona a la que «no puede perdonar».
2. Imagine y escriba los motivos que llevaron a aquella persona a actuar de
tal manera. Los motivos que hacen actuar a las personas se pueden
dividir a grandes rasgos, en dos tipos. «Querer sentir placer» y «Evitar
sentir dolor».
Piense en qué placer deseaba sentir aquella persona que le hizo actuar de
esa manera. O bien, en qué dolor pretendía evitar. Imagine las causas y
escríbalas.
3. Cuando acabe de escribir, no juzgue como «erróneos» los motivos, sino
que intente comprender la inmadurez, la torpeza, y la debilidad de aquella
persona. Los seres humanos cometemos errores frecuentemente. Por
ejemplo, hacemos algo pensando que nos hará sentir alegría, pero nos
termina haciendo sufrir. A veces, actuamos para evitarnos algún
sufrimiento,- pero lo único que conseguimos es más dolor. Esto demuestra
nuestra inmadurez, nuestra debilidad y lo torpes que somos. Debemos
comprender que los actos de los otros son a causa de su inmadurez,
su poca habilidad y su debilidad.
4. No debe pensar en si los actos de los otros eran correctos o equivocados,
es necesario que se centre en los motivos que los llevaron a actuar. Y diga
lo siguiente: «Al igual que yo lo puedo desear, él/ella también deseaba
sentir placer» o «Al igual que yo lo puedo desear, él/ella también deseaba
evitar sentir dolor».
4. Escriba aquello que puede agradecerle
Escriba todo lo que puede agradecer a aquella persona. Aunque parezca insignificante. Intente escribir tanto como pueda.
Aunque necesite mucho tiempo, intente recordar lo máximo posible.
5. Utilice la fuerza de las palabras
1. En primer lugar haga la siguiente declaración:
«Para mi propia felicidad, calma y libertad perdono a...».
2. A continuación repita «perdono a...». Si es posible, repítalo en voz alta.
Aunque sea en voz tan baja que no pueda oírlo nadie. No hace falta que lo
sienta en el corazón. Aunque los sentimientos le digan «Nó le puedo
perdonar», puede decirlo simulándolo.
Repítalo durante más de 10 minutos. En 10 minutos lo puede repetir entre cuatrocientas y quinientas veces. Y si es posible hágalo durante media hora. Este es un paso crucial.
En general aconsejo realizar bien este paso y actuar después de aparecer el «sentimiento de agradecimiento».
6. Escriba aquello de lo que querría disculparse
Escriba aquello de lo que querría disculparse a esa persona, cuanto más mejor.
7. Escriba aquello que haya aprendido
Escriba lo que ha aprendido gracias a la relación con aquella persona.
Si piensa en «cómo hubiera sido mejor tratarme con aquella persona» quizá pueda darse cuenta o aprenda algo nuevo.
¿Cómo cree que podría haberse tratado con aquella persona para conseguir que los dos fueran más felices?
8. Declare “Le perdono”
Diga: «perdono a. . .».
Estos eran los «Ocho pasos para conseguir perdonar».
No importa si después de haber realizado los ocho pasos todavía le persiste el sentimiento de «no le puedo perdonar».
En este caso repita el apartado 2 del paso 5.
Repita «gracias... (el nombre de la persona)», mientras recuerda su cara.
Si es posible, repítalo cada día durante más de cinco minutos. Unos días después debería sentir un cambio.
Cómo hacer realidad una vida feliz??
Si durante el proceso de realización de estos pasos ha sentido agradecimiento hacia aquella persona, ¿qué le parecería si le diera las gracias? Y si hubiera
pensado «me querría disculpar», ¿qué le parecería pasar a la acción antes que el sentimiento se desvanezca?
Si entre las personas incluidas en la lista de «No puedo perdonar» que ha escrito en el paso 1, se halla el nombre de su padre o su madre, es sobre todo necesario que realice todos los pasos.
Gracias a esto, la vida de muchas personas cambiará de forma increíblemente favorable. La relación que se tiene con los padres se refleja en muchas relaciones humanas, y le será muy beneficioso si se reconcilia de corazón con ellos


FUENTE: FACEBOOK LAURA RODRIGO.

viernes, 8 de agosto de 2014

EL CONOCIMIENTO NO SE PUEDE ROBAR. POR CUALQUIER MEDIO QUE LO OBTENGAS ES TUYO.







“El ladrón estaba feliz. La casa no tenía guardián. Llenó el saco de tesoros. Nadie vino a perseguirlo. Corrió sin mirar para atrás… cuando estuvo a salvo, volvió la cabeza, para darse cuenta que… ¡¡¡ había robado su propia casa!!!

Moraleja: El conocimiento no se puede robar. Por cualquier medio que lo obtengas es tuyo. Crees que estás aprendiendo, cuando en realidad estás recordando…”
TAREA IMPRESCINDIBLE PARA TU AUTOCONOCIMIENTO: ANALIZAR TU ÁRBOL GENEALÓGICO


El estudio del árbol genealógico es, para nosotros, un trabajo de toma de conciencia que permite adquirir una lucidez tan completa como sea posible frente a nuestra herencia: un poco como si estudiáramos la anatomía de nuestro inconsciente familiar o como si fuéramos un etnólogo extranjero que observara las costumbres de una tribu primitiva. Para llevarlo a cabo, será preciso concentrar primero el árbol genealógico todo cuanto sea posible, precisamente a causa de la enorme influencia que ejerce sobre nosotros.

En una segunda etapa, será tenida en cuenta toda la complejidad de nuestra propia persona con el fin de que podamos decidir, ante dicha herencia, cuáles son los elementos que pesan sobre nosotros, cuales decidimos por el momento conservar o dejar en su sitio y cuales nos proponemos transformar, utilizando para ello un cierto número de medios creativos, simbólicos y rituales que nos permitan integrar en nosotros una nueva realidad, más de acuerdo con nuestras aspiraciones más profundas, como si estuviésemos valorando los muebles, objetos y otros enseres de una vieja casa familiar y nos planteásemos qué deseamos tirar a la basura y qué conservar o transformar.

“Metagenealogía”, Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa (ed. Siruela)