8 Pasos para el perdón, toma un momento de tu día, busca dentro de ti aquella herida que aun sangra y déjala partir.
1. Haga una lista con aquellas personas a las que «no puede perdonar»
Escriba en una hoja de papel el nombre de aquellas personas sobre las que piensa: «Me sentiría mejor si pudiera perdonarle», «Me gustaría tanto poder hacer las paces con él/ella».
La relación con los padres es especialmente importante. Pregúntese si no le reprocha nada a su padre o su madre, y si realmente les está agradecido/a. Y si fuera el caso, escriba también sus nombres en la lista.
Si está casado/a, pregúnteselo también respecto a su pareja. Si está divorciado/o pregúntese si se ha reconciliado con su ex pareja.
Este paso sigue siendo válido incluso aunque aquella persona ya haya fallecido. Escriba también en la lista el nombre de todos aquellos a los que «no pueda perdonar», vivos o muertos.
Una vez elaborada la lista, escoja la persona con la que pondrá en práctica los «ocho pasos para conseguir perdonar».
2. Exprese sus sentimientos
Prepare varias hojas de papel y escriba sus sentimientos hacia aquella persona. Escriba los sentimientos que tenía en esos momentos, más que las situaciones concretas.
Si le aparecen sentimientos de ira, puede expresarlos con las palabrotas que se le ocurran: «imbécil», «desgraciado». No importa.
Si recuerda la tristeza y el dolor que sintió entonces, también puede escribirlo.
Escriba sus sentimientos tal como salgan. No va a leerlo nadie, así que no hace falta que haga cumplidos ni que se controle. Si le entran gañas de llorar, llore. Llore tanto como quiera, porque después se sentirá mejor.
Cuando crea que ya ha escrito todo lo que siente, pare y rompa el papel. Tírelo a la papelera.
3. Busque los motivos de aquellos actos
1. Escriba qué hizo aquella persona a la que «no puede perdonar».
2. Imagine y escriba los motivos que llevaron a aquella persona a actuar de
tal manera. Los motivos que hacen actuar a las personas se pueden
dividir a grandes rasgos, en dos tipos. «Querer sentir placer» y «Evitar
sentir dolor».
Piense en qué placer deseaba sentir aquella persona que le hizo actuar de
esa manera. O bien, en qué dolor pretendía evitar. Imagine las causas y
escríbalas.
3. Cuando acabe de escribir, no juzgue como «erróneos» los motivos, sino
que intente comprender la inmadurez, la torpeza, y la debilidad de aquella
persona. Los seres humanos cometemos errores frecuentemente. Por
ejemplo, hacemos algo pensando que nos hará sentir alegría, pero nos
termina haciendo sufrir. A veces, actuamos para evitarnos algún
sufrimiento,- pero lo único que conseguimos es más dolor. Esto demuestra
nuestra inmadurez, nuestra debilidad y lo torpes que somos. Debemos
comprender que los actos de los otros son a causa de su inmadurez,
su poca habilidad y su debilidad.
4. No debe pensar en si los actos de los otros eran correctos o equivocados,
es necesario que se centre en los motivos que los llevaron a actuar. Y diga
lo siguiente: «Al igual que yo lo puedo desear, él/ella también deseaba
sentir placer» o «Al igual que yo lo puedo desear, él/ella también deseaba
evitar sentir dolor».
4. Escriba aquello que puede agradecerle
Escriba todo lo que puede agradecer a aquella persona. Aunque parezca insignificante. Intente escribir tanto como pueda.
Aunque necesite mucho tiempo, intente recordar lo máximo posible.
5. Utilice la fuerza de las palabras
1. En primer lugar haga la siguiente declaración:
«Para mi propia felicidad, calma y libertad perdono a...».
2. A continuación repita «perdono a...». Si es posible, repítalo en voz alta.
Aunque sea en voz tan baja que no pueda oírlo nadie. No hace falta que lo
sienta en el corazón. Aunque los sentimientos le digan «Nó le puedo
perdonar», puede decirlo simulándolo.
Repítalo durante más de 10 minutos. En 10 minutos lo puede repetir entre cuatrocientas y quinientas veces. Y si es posible hágalo durante media hora. Este es un paso crucial.
En general aconsejo realizar bien este paso y actuar después de aparecer el «sentimiento de agradecimiento».
6. Escriba aquello de lo que querría disculparse
Escriba aquello de lo que querría disculparse a esa persona, cuanto más mejor.
7. Escriba aquello que haya aprendido
Escriba lo que ha aprendido gracias a la relación con aquella persona.
Si piensa en «cómo hubiera sido mejor tratarme con aquella persona» quizá pueda darse cuenta o aprenda algo nuevo.
¿Cómo cree que podría haberse tratado con aquella persona para conseguir que los dos fueran más felices?
8. Declare “Le perdono”
Diga: «perdono a. . .».
Estos eran los «Ocho pasos para conseguir perdonar».
No importa si después de haber realizado los ocho pasos todavía le persiste el sentimiento de «no le puedo perdonar».
En este caso repita el apartado 2 del paso 5.
Repita «gracias... (el nombre de la persona)», mientras recuerda su cara.
Si es posible, repítalo cada día durante más de cinco minutos. Unos días después debería sentir un cambio.
Cómo hacer realidad una vida feliz??
Si durante el proceso de realización de estos pasos ha sentido agradecimiento hacia aquella persona, ¿qué le parecería si le diera las gracias? Y si hubiera
pensado «me querría disculpar», ¿qué le parecería pasar a la acción antes que el sentimiento se desvanezca?
Si entre las personas incluidas en la lista de «No puedo perdonar» que ha escrito en el paso 1, se halla el nombre de su padre o su madre, es sobre todo necesario que realice todos los pasos.
Gracias a esto, la vida de muchas personas cambiará de forma increíblemente favorable. La relación que se tiene con los padres se refleja en muchas relaciones humanas, y le será muy beneficioso si se reconcilia de corazón con ellos.
martes, 15 de julio de 2014
lunes, 14 de julio de 2014
Para Pensar.
Hay muchas formas de atacar, y muchas de ellas son muy sutiles; como por ejemplo, esperar que el otro cambie. Así nos presentamos como los buenos, personas que sabemos esperar. No nos damos cuenta de que usamos nuestros síntomas como la prueba irrefutable de que tenemos razón y de que el otro es malo, porque no hace lo que esperamos.
Enric Corbera.
Enric Corbera.
EL ÁRBOL GENEALÓGICO PARA SANAR.
EL ÁRBOL GENEALÓGICO PARA SANAR.
Su elaboración ayudaría a solucionar problemas emocionales, mejorar relaciones y hasta entender ciertas enfermedades.
Más que un dibujo, una acumulación de datos o viejas historias, el árbol genealógico o la historia familiar de una persona es fundamental para entender su presente, sus circunstancias o las problemáticas que lo aquejan.
No en vano, la psicología, la psiquiatría y las terapias complementarias despliegan diferentes técnicas para descubrir, cómo el inconsciente familiar interactúa con el inconsciente personal.
Es decir, cómo el destino de una persona está ligado al devenir de sus ancestros o al sistema familiar del que proviene. Conocerlo, aseguran estas diferentes corrientes terapéuticas, permitirá comenzar a sanar y liberarse de añejas y heredadas ataduras, para convertirse auténticamente en uno mismo.
En concreto, su análisis permitiría explicar situaciones como estas: “Me titulé, hice un postgrado y no consigo trabajar. Tengo problemas sexuales, neurosis o una enfermedad determinada o simplemente, no logro tener una armonía de pareja son problemas cuyas causas las podemos encontrar en el árbol familiar.
“Todo lo que tienes que resolver en el presente lo puedes hacer investigando tu árbol, porque a pesar que vas a trabajar con tus ancestros, el árbol tiene una memoria que se reproduce en generación en generación y entonces, te atrapa, te toma y entras al escenario con un guión pre escrito y empiezas a vivir cosas, que seguro las vivió antes, más de alguien en tu familia”, revela.
Es que las familias son complejas. “Son una olla psicológica llena de secretos, tabúes, silencios, vergüenzas. Somos portadores de los conflictos no solucionados de nuestro árbol y eso se manifiesta en nosotros como chivo expiatorio haciéndonos sufrir, impidiéndonos amar, tener relaciones sexuales, realizarnos… ser felices”, afirma en el blog Plano Creativo, Marianne Costa, escritora, especialista en Literatura comparada y colaboradora en los talleres y libros de Alejandro Jodorowsky, “La vía del tarot” (Grijalbo) y “Metagenealogía” (Sudamericana, 2011).
Este último libro, es una especie de manual para aprender a armar el árbol genealógico, comprenderlo y sanarlo para crear un nuevo inicio. Además, resume 35 años de investigación y descubrimientos sobre la materia del escritor, cineasta y creador de dos técnicas terapéuticas (psicomagia y ésta), Jodorowsky.
Para hacerlo y realizar una autotransformación, propone esta revolucionaria técnica de arte, terapia y búsqueda del Yo esencial, construirlo a partir del núcleo cercano: padres, hermanos, abuelos, tíos y hasta bisabuelos.
¿Cómo obtener los datos?
Con entrevistas a los familiares y con preguntas que no les exija respuestas de carácter emocional, en respeto al pudor o silencio. Esos datos serán los más valiosos. Luego, revisar documentos, fotografías, cuadros, registro civil, hemerotecas con archivos de la época, Internet, etc.
¿Qué buscar, anotar?
“Los nombres y apellidos completos; las fechas importantes (nacimientos, matrimonios, fallecimientos); las causas o circunstancias de los fallecimientos (ahondar en los detalles); el número de hijos que haya tenido cada pareja (cómo era la casa, las piezas); las profesiones de todos (nivel de vida, vocación y trabajos realizados); los acontecimientos más notables de la vida de los ascendientes (viajes largos, accidentes, vocaciones religiosas, historias de amor paralelas sexualmente consumadas, ruinas, minusvalías, secretos, anécdotas curiosas); conocer cómo eran las relaciones entre los diferentes miembros de la familia (rivalidades o privilegios); las circunstancias históricas de cada generación y saber qué personas ajenas a la familia fueron importantes”, propone el especialista.
¿Qué viene después?
Orden de los datos, llenar los vacíos de la información con visualización, interrogando al cuerpo, escritura automática o el dibujo intuitivo y finalmente, la interpretación o más bien, detenerse a experimentar qué se siente frente a esos esquemas e informaciones.
Pueden parecer solo datos pero también son hallazgos, que llevarán a la persona a conectarse finalmente, con todas aquellas cosas que le causan dolor y que es necesario reparar para seguir, según afirman en “Metagenealogía”.
El cómo hacerlo no es tan fácil, pero lo más importante es buscar repeticiones y abusos corporales, materiales, sexuales, creativos, afectivos o intelectuales, los conflictos y las colaboraciones, los nudos y núcleos repetitivos, etc. En otras palabras, ver, sentir y comprender “cómo esos lazos especiales que algunos miembros establecieron entre sí o cómo la imposición de ideas y tabúes familiares han obstaculizado la expansión de nuestro Yo esencial”.
Diferentes técnicas
Si se vuelve complejo abordar lo que se ha visto, declaran, que el sólo hecho de construir el árbol es de gran ayuda, porque ordena, organiza el cerebro y se incorporan experiencias. “Es una toma de conciencia de quién se es, el lugar que ocupa en la familia, las historias que hereda, lo que toca o falta en ese núcleo y te das cuenta que perteneces a un clan”.
El ir descubriendo sus enlaces será un trabajo largo y muy profundo. Para sanarlo, la Metageneología propone psicomagias o actuaciones racionales y creativas que van directamente al inconsciente de la personas. La Biodescodificación, tiene su metodología para estudiarlo y gracias a un simple árbol, una persona puede entenderlo todo y liberarse.
Otras maneras será recurrir a psicoterapias clásicas que analizarán, posiblemente, los temas conductuales dentro del sistema o incursionar en Constelaciones Familiares, que son también, desde los años 80, otra invitación a trabajar los sistemas humanos de pertenencia, pero está vez, la propuesta es abiertamente a honrar a padres, seres queridos, antepasados y sistemas sociales presentes.
“Esta mirada nos permite salir de los juicios que hemos construido, mirar nuestro pasado y a nuestros antepasados tal como han sido y devolver a cada uno con amor aquello que es suyo; devolver aquellas responsabilidades que no nos corresponde asumir y asumir aquellas que sí nos tocan”.
Cualquier sea el camino que se elija, la idea será poner a cada quien y a cada cosa en su lugar, descubriendo quién uno es y consciente del pasado que lo antecede.
Fuente Akasha Integral
Su elaboración ayudaría a solucionar problemas emocionales, mejorar relaciones y hasta entender ciertas enfermedades.
Más que un dibujo, una acumulación de datos o viejas historias, el árbol genealógico o la historia familiar de una persona es fundamental para entender su presente, sus circunstancias o las problemáticas que lo aquejan.
No en vano, la psicología, la psiquiatría y las terapias complementarias despliegan diferentes técnicas para descubrir, cómo el inconsciente familiar interactúa con el inconsciente personal.
Es decir, cómo el destino de una persona está ligado al devenir de sus ancestros o al sistema familiar del que proviene. Conocerlo, aseguran estas diferentes corrientes terapéuticas, permitirá comenzar a sanar y liberarse de añejas y heredadas ataduras, para convertirse auténticamente en uno mismo.
En concreto, su análisis permitiría explicar situaciones como estas: “Me titulé, hice un postgrado y no consigo trabajar. Tengo problemas sexuales, neurosis o una enfermedad determinada o simplemente, no logro tener una armonía de pareja son problemas cuyas causas las podemos encontrar en el árbol familiar.
“Todo lo que tienes que resolver en el presente lo puedes hacer investigando tu árbol, porque a pesar que vas a trabajar con tus ancestros, el árbol tiene una memoria que se reproduce en generación en generación y entonces, te atrapa, te toma y entras al escenario con un guión pre escrito y empiezas a vivir cosas, que seguro las vivió antes, más de alguien en tu familia”, revela.
Es que las familias son complejas. “Son una olla psicológica llena de secretos, tabúes, silencios, vergüenzas. Somos portadores de los conflictos no solucionados de nuestro árbol y eso se manifiesta en nosotros como chivo expiatorio haciéndonos sufrir, impidiéndonos amar, tener relaciones sexuales, realizarnos… ser felices”, afirma en el blog Plano Creativo, Marianne Costa, escritora, especialista en Literatura comparada y colaboradora en los talleres y libros de Alejandro Jodorowsky, “La vía del tarot” (Grijalbo) y “Metagenealogía” (Sudamericana, 2011).
Este último libro, es una especie de manual para aprender a armar el árbol genealógico, comprenderlo y sanarlo para crear un nuevo inicio. Además, resume 35 años de investigación y descubrimientos sobre la materia del escritor, cineasta y creador de dos técnicas terapéuticas (psicomagia y ésta), Jodorowsky.
Para hacerlo y realizar una autotransformación, propone esta revolucionaria técnica de arte, terapia y búsqueda del Yo esencial, construirlo a partir del núcleo cercano: padres, hermanos, abuelos, tíos y hasta bisabuelos.
¿Cómo obtener los datos?
Con entrevistas a los familiares y con preguntas que no les exija respuestas de carácter emocional, en respeto al pudor o silencio. Esos datos serán los más valiosos. Luego, revisar documentos, fotografías, cuadros, registro civil, hemerotecas con archivos de la época, Internet, etc.
¿Qué buscar, anotar?
“Los nombres y apellidos completos; las fechas importantes (nacimientos, matrimonios, fallecimientos); las causas o circunstancias de los fallecimientos (ahondar en los detalles); el número de hijos que haya tenido cada pareja (cómo era la casa, las piezas); las profesiones de todos (nivel de vida, vocación y trabajos realizados); los acontecimientos más notables de la vida de los ascendientes (viajes largos, accidentes, vocaciones religiosas, historias de amor paralelas sexualmente consumadas, ruinas, minusvalías, secretos, anécdotas curiosas); conocer cómo eran las relaciones entre los diferentes miembros de la familia (rivalidades o privilegios); las circunstancias históricas de cada generación y saber qué personas ajenas a la familia fueron importantes”, propone el especialista.
¿Qué viene después?
Orden de los datos, llenar los vacíos de la información con visualización, interrogando al cuerpo, escritura automática o el dibujo intuitivo y finalmente, la interpretación o más bien, detenerse a experimentar qué se siente frente a esos esquemas e informaciones.
Pueden parecer solo datos pero también son hallazgos, que llevarán a la persona a conectarse finalmente, con todas aquellas cosas que le causan dolor y que es necesario reparar para seguir, según afirman en “Metagenealogía”.
El cómo hacerlo no es tan fácil, pero lo más importante es buscar repeticiones y abusos corporales, materiales, sexuales, creativos, afectivos o intelectuales, los conflictos y las colaboraciones, los nudos y núcleos repetitivos, etc. En otras palabras, ver, sentir y comprender “cómo esos lazos especiales que algunos miembros establecieron entre sí o cómo la imposición de ideas y tabúes familiares han obstaculizado la expansión de nuestro Yo esencial”.
Diferentes técnicas
Si se vuelve complejo abordar lo que se ha visto, declaran, que el sólo hecho de construir el árbol es de gran ayuda, porque ordena, organiza el cerebro y se incorporan experiencias. “Es una toma de conciencia de quién se es, el lugar que ocupa en la familia, las historias que hereda, lo que toca o falta en ese núcleo y te das cuenta que perteneces a un clan”.
El ir descubriendo sus enlaces será un trabajo largo y muy profundo. Para sanarlo, la Metageneología propone psicomagias o actuaciones racionales y creativas que van directamente al inconsciente de la personas. La Biodescodificación, tiene su metodología para estudiarlo y gracias a un simple árbol, una persona puede entenderlo todo y liberarse.
Otras maneras será recurrir a psicoterapias clásicas que analizarán, posiblemente, los temas conductuales dentro del sistema o incursionar en Constelaciones Familiares, que son también, desde los años 80, otra invitación a trabajar los sistemas humanos de pertenencia, pero está vez, la propuesta es abiertamente a honrar a padres, seres queridos, antepasados y sistemas sociales presentes.
“Esta mirada nos permite salir de los juicios que hemos construido, mirar nuestro pasado y a nuestros antepasados tal como han sido y devolver a cada uno con amor aquello que es suyo; devolver aquellas responsabilidades que no nos corresponde asumir y asumir aquellas que sí nos tocan”.
Cualquier sea el camino que se elija, la idea será poner a cada quien y a cada cosa en su lugar, descubriendo quién uno es y consciente del pasado que lo antecede.
Fuente Akasha Integral
martes, 8 de julio de 2014
CADA DÍA TIENE SU AFÁN
CADA DÍA TIENE SU AFÁN
Estoy observando profundos cambios en estas semanas. Para quienes han despertado a una nueva visión de la “realidad”, se aparecen ocasiones de concretar verdaderamente los conceptos que han estado elaborando en estos años. Las ruedas se van moviendo despacio y es necesario confirmar con el cuerpo lo que se sostuvo con la mente. Confiar cuando no se tienen claro el camino o el resultado puede ser desafiante pero es el signo de los tiempos. Acallando el Ego, los susurros y señales del Alma se pueden sentir y seguir.
Para quienes están dormidos o se niegan a despertar, los acontecimientos se presentan complicados. Enfermedades y caos laborales y emocionales están a la orden. Como siempre, no se trata de un castigo sino de oportunidades para abrirse a vivir en un nuevo paradigma. Aunque pueda parecer que se está en el peor de los escenarios, es el indicado para comenzar. Aprender a confiar en que nuestra Energía ha convocado estos acontecimientos para resolverlos y entrar a una existencia más plena es, otra vez, la mejor disposición.
El mundo exterior se podrá presentar complejo y conflictivo, pero lo estamos haciendo entre todos. No es algo dado y definitivo. Como compartí en el post “¿Tu energía alimenta la paz o la guerra?”, la paz comienza en cada uno de nosotros, en la toma de conciencia de nuestro poder como co-creador de esa realidad. Es hora de asumir nuestra responsabilidad y construir un nuevo mundo. Y, generalmente, no es un trabajo gigantesco y heroico, lleno de grandes elecciones. Es una tarea diaria, práctica, pequeña. En cada instante, la vida nos da la posibilidad: en una conversación, en un acto, en un pensamiento, en una emoción, podemos transformar años de desarmonías.
El cuerpo vuelve a mostrarlo en una metáfora: 100 kilos de sobrepeso acumulados en 30 años no necesitan de 30 años para bajarlos. Día a día, paso a paso, se revierte en mucho menos tiempo. Seamos el cambio que estamos esperando.
Estoy observando profundos cambios en estas semanas. Para quienes han despertado a una nueva visión de la “realidad”, se aparecen ocasiones de concretar verdaderamente los conceptos que han estado elaborando en estos años. Las ruedas se van moviendo despacio y es necesario confirmar con el cuerpo lo que se sostuvo con la mente. Confiar cuando no se tienen claro el camino o el resultado puede ser desafiante pero es el signo de los tiempos. Acallando el Ego, los susurros y señales del Alma se pueden sentir y seguir.
Para quienes están dormidos o se niegan a despertar, los acontecimientos se presentan complicados. Enfermedades y caos laborales y emocionales están a la orden. Como siempre, no se trata de un castigo sino de oportunidades para abrirse a vivir en un nuevo paradigma. Aunque pueda parecer que se está en el peor de los escenarios, es el indicado para comenzar. Aprender a confiar en que nuestra Energía ha convocado estos acontecimientos para resolverlos y entrar a una existencia más plena es, otra vez, la mejor disposición.
El mundo exterior se podrá presentar complejo y conflictivo, pero lo estamos haciendo entre todos. No es algo dado y definitivo. Como compartí en el post “¿Tu energía alimenta la paz o la guerra?”, la paz comienza en cada uno de nosotros, en la toma de conciencia de nuestro poder como co-creador de esa realidad. Es hora de asumir nuestra responsabilidad y construir un nuevo mundo. Y, generalmente, no es un trabajo gigantesco y heroico, lleno de grandes elecciones. Es una tarea diaria, práctica, pequeña. En cada instante, la vida nos da la posibilidad: en una conversación, en un acto, en un pensamiento, en una emoción, podemos transformar años de desarmonías.
El cuerpo vuelve a mostrarlo en una metáfora: 100 kilos de sobrepeso acumulados en 30 años no necesitan de 30 años para bajarlos. Día a día, paso a paso, se revierte en mucho menos tiempo. Seamos el cambio que estamos esperando.
Fuente ;Laura Foletto

Bioneuroemoción
“La enfermedad es el esfuerzo que hace la
naturaleza para curar al hombre.
Por lo tanto podemos aprender mucho de la enfermedad
para recobrar la salud y lo que al enfermo le parece indispensable rechazar
contiene el verdadero oro que no encontró en ningún otro lugar”.
C.G. Jung.
Y si, como lo
presiente Jung, la enfermedad no estuviese aquí para ser curada sino para
curarnos? Pero curarnos de qué? Pues, de un conflicto, es decir de una
resistencia al cambio! Visión emocional de lo vivo.
Esto lo cambia todo: si es materialista
nuestro concepto del humano, entonces nace el riesgo de dar una explicación
materialista al origen de las enfermedades. “Está Vd. enfermo a causa de un
microbio, un nervio desmielinizado, un agujero en el estómago, un tumor
creciente, etc.” El paciente ha materializado la causa de su dolencia; esto
para cualquier otra búsqueda o nuevo planteamiento. Así que los cuidados
pasarán por la materia: medicación química, ablación, prótesis. Es el peligro
de la explicación: limita.
Si el hombre es dinamismo, la
enfermedad se debe a un desajuste en este dinamismo: el tratamiento será una
nueva puesta en dinamismo (homeopatía, etc.)
Si el hombre es energético…
Etc.
¿cuál sería entonces una explicación
que no limita?
- una explicación que viene del paciente
- para el paciente
- que se apoya en lo que en él está sano
- y sobre todo que amplia la consciencia, por lo tanto la
libertad.
En efecto, si nos identificamos con nuestro cuerpo – materia,
morimos continuamente ( 4 meses de vida para los glóbulos rojos, algunas
semanas para las células de la piel, algunos meses para las células óseas y en
7 años se renueva todo nuestro cuerpo: ¿qué queda de nosotros que sea estable?
Nada salvo las neuronas que viven desde el nacimiento hasta la muerte sin
renovarse, pero que mueren al ritmo de varios millares cada día).
Y si nos identificamos con nuestro cuerpo/ energía, sensible en
los meridianos de acupuntura? Se opera un cambio sin cesar.
Identificarse con qué y con quién? Todo cambia: nuestros valores,
nuestras creencias, nuestro cuerpo/ emociones…
¿En qué apoyarse?
En la biología, la función base de cada órgano: esto nos permite
descifrar las enfermedades y también los trastornos del comportamiento. Y esto
plantea también una nueva visión de lo vivo y de las interacciones entre los
seres.
Fuente:Christian Fleche.
lunes, 7 de julio de 2014
BIONEUROEMOCIÓN
La BIONEUROEMOCIÓN integra los avances que diferentes ciencias han
obtenido hasta el momento, propiciando así el conocimiento de una manera más
precisa, la relación entre las huellas que las emociones no procesadas dejan en
el inconsciente (aunque ya hayan sido “olvidadas” por el consciente), y el
impacto que éstas tienen en la biología, equilibrando y mejorando la calidad de
vida del individuo y su bienestar en todos los sentidos.
Es una
metodología terapéutica cuya intención es descubrir, encontrar e identificar el
sentido biológico del síntoma o la enfermedad provocados por ciertos programas
inconscientes.
El estudio de la BioNeuroEmoción se apoya en la experiencia de numerosos investigadores como: Hammer, Anne Schutzenberger, Marc Fréchet, Groddeck y Claude Sabbah entre otros, que han demostrado que las enfermedades se comportan como programas biológicos adaptativos cargados de sentido. La enfermedad es un programa biológico de supervivencia del organismo para contrarrestar los conflictos que afectan al ser vivo en cuestión.
Es un acompañamiento que se basa en identificar la emoción oculta que se
halla asociada al síntoma (la enfermedad o disonancia conductual) y el sentido
biológico que tiene para hacerla consciente favoreciendo la curación mediante
la liberación de la emoción que hay en el inconsciente y por tanto la
desactivación del programa que la generó. Trabaja sobre el desaprendizaje y el
posterior aprendizaje utilizando la metodología de la PNL (Programación
Neurolingüística), La Hipnosis Ericksoniana, El Transgeneracional, El Proyecto
Sentido y Los Ciclos Biológicos Memorizados.
En este proceso de investigación interna se produce una transformación a
través de la toma de consciencia de los PROGRAMAS instalados a nivel
inconsciente:
- Programas familiares
(Transgeneracional)
- De concepción y nacimiento
(Proyecto Sentido)
- Propios (Cronológico)
INTEGRÁNDOLOS desde la profunda comprensión e INCORPORÁNDOLOS a nuestra
vida a través de la ACCIÓN como materialización externa del cambio interno.
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